En los evangelios sinópticos (Marcos, Lucas y Mateo), se encuentra un pasaje que narra un momento donde los discípulos, amigos cercanos de Jesús, no solamente llegaron a vivir el terror de sentir que Dios los había abandonado a su suerte, sino que también llegaron a conocer a Jesús de una manera distinta. En medio de ese aparente desamparo, lograron presenciar el poder de Dios que controla tanto el mundo natural como el mundo espiritual.

Marcos comienza a describir cómo Jesús, después de haber estado en Capernaúm donde ya había realizado muchos milagros, decidió ir, en la noche, al otro lado del Mar de Galilea (también llamado lago de Tiberíades y lago de Genesaret) a anunciar, también allí, las buenas noticias de su Reino.

Desde la perspectiva judía de aquel entonces, el mar no era un lugar agradable donde se sintieran muy cómodos y seguros; más bien, ellos eran tradicionalmente una nación del desierto. Eran un pueblo habituado al pastoreo. El mar tenía una fuerte connotación negativa. Muchos veían el mar como la morada de los muertos (Romanos 10:7) o el averno, donde están confinados los malos espíritus (Lucas 8:31; Apocalipsis 9:1-11; 20:1-3) y el lugar de donde ascenderá el anticristo (Apocalipsis 11:7 y 17:8) (Achtemeir, 1985).

Por eso, tomando en cuenta este contexto, la feroz tormenta que se desató y las olas que con violencia golpeaban la barca implicaban una fuerte oposición espiritual a la misión a la que Jesús los había invitado.

A veces asumimos erróneamente que si estamos experimentando una crisis tempestuosa es porque nos desviamos del camino o cometimos un error. Sin embargo, estos hombres no estaban en tremenda tormenta porque habían desobedecido a Dios —como sucedió alguna vez con el profeta Jonás— sino porque habían confiado ciegamente en su Maestro. Estaban ahí porque Jesús mismo les había pedido ir “al otro lado”. La obediencia no te exime de la tormenta; te prepara para sobrevivir a ella.

Preguntas para la reflexión personal:

  1. ¿Has caído en la trampa de creer que enfrentar dificultades o pérdidas es sinónimo de castigo o desobediencia espiritual?
  2. Pensando en el trasfondo cultural del mar como un territorio hostil, ¿cuáles son esos entornos o situaciones actuales que representan tu propio «Mar de Galilea» y te causan resistencia?

Bibliografía:

  • Achtemeir, P. (1985). Bible Dictionary. (1). San Francisco, EE.UU.

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«Usted no es lo que hace. Puede y debe evaluar sus comportamientos y su rendimiento para poder mejorarlos, pero nunca cometa el error de evaluar su esencia o su valía como ser humano basándose en ellos.» (Albert Ellis, Usted puede ser feliz: Terapia racional emotiva conductual para superar la ansiedad y la depresión, 1999)

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