En condiciones de profundo aislamiento, la mujer, que llevaba muchos años enferma según lo narra el evangelio, decide desplegar su fe. Con un plan en mente, de manera muy sutil se oculta en medio de una gran cantidad de espectadores que observaba el paso de Jesús por la localidad. Yendo en contra del status quo y de su propia fragilidad, decide ejercitar una fe que se caracteriza no solamente por ser arriesgada y poco ortodoxa, sino también por sus componentes de desesperación e impertinencia. En medio de la apretujada multitud, la mujer se dispuso a utilizar sus últimas fuerzas para tocar por detrás “el borde” del vestido de Jesús, ya que pensaba: «Si tan solo tocara su túnica, quedaré sana».
Esta fue una manifestación de una fe arriesgada y poco ortodoxa porque sencillamente las consecuencias de tocar a alguien yendo en contra de lo establecido por la ley pudieron haber sido fatales para ella. La necesidad de tocar a Jesús buscando alguna respuesta ponía a esta mujer en una situación de vulnerabilidad sin igual. La decisión de atreverse a tocar al maestro no solamente fue desesperada sino que también inoportuna. Por un lado, ya estaba condenada por su religión, pero por otro no sabía cómo iban a reaccionar él y su grupo de seguidores ante tal imprudencia.
Evidentemente, el maestro estaba muy ocupado y enfocado haciendo su trabajo, ya que se dirigía a la casa de un alto funcionario cuya hija se encontraba grave. Llama la atención cómo a pesar de que Jesús tenía una tarea en mente y una multitud de gente que lo “apretaba” por todos lados, notó el ligero contacto de la mujer y preguntó: “¿Quién me tocó?”.
La realidad es que la fe del cristiano promedio, en lugar de ser audaz, singular, desesperada e inoportuna, a menudo se vuelve indecisa, cómoda, encajonada y formal. En la historia que narra Marcos, en la multitud había muchos que apretujaban al maestro, pero solamente un toque desde la vulnerabilidad hizo la diferencia.
Preguntas para la reflexión personal:
- Al evaluar tu propio caminar espiritual, ¿consideras que tu confianza actual es audaz y activa, o se ha vuelto cómoda, encajonada y formal debido a la rutina?
- ¿Qué pasos concretos significaría para ti hoy asumir una «fe arriesgada» frente a esa situación compleja que requiere una respuesta del Creador?
Bibliografía:
- Reina-Valera (1960). Evangelio según San Marcos, Capítulo 5. Sociedades Bíblicas Unidas.
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