Por el Lic. en psicología Carlos Tenorio Mora
Si Costa Rica fuera una persona, sería una señora muy deprimida (1). Como lo han formulado varios teóricos, terapeutas, filósofos y distintos pensadores, “no son los hechos los que alteran a la persona, sino lo que la persona piensa de los hechos” (CATREC 2013). Lo que una persona piensa influye en lo que siente y cómo vive (La Biblia). La verdad sea dicha que no son las circunstancias las que deprimen a Costa Rica sino la percepción que esta señora tiene de lo que sucede. Los costarricenses viven con muy poco tiempo para socializar aunque nos rendimos a la ilusión de estar muy conectados a través de las redes sociales. Por las múltiples ocupaciones laborales e incluso por los compromisos educativos de nuestros hijos, ya no hay tiempo de visitar a los abuelos, primos y amigos. No hay tiempo para sentarse a hablar. El ritmo de vida es tan acelerado que al final cada uno se la juega como puede ante un mundo cada vez más demandante. La manera como la persona interpreta el trajín sin descanso, la soledad, los innumerables retos del día y la percepción de vivir en un lugar cada vez más antagónico pueden llevar a una persona a deprimirse. El planteamiento de esta pequeña reflexión es que probablemente si Costa Rica fuera una persona estaría deprimida. Estas son las principales señales de alerta que demuestran que la patria está en riesgo: un pensamiento insalubre de todo o nada, una mentalidad de víctima, el aislamiento social y una muy baja tolerancia a la frustración.
El pensamiento todo o nada se caracteriza por ser una manera miope, daltónica o poco crítica de acercarse a la realidad. Esta manera de acercarse a la vida consiste en clasificar las experiencias de la vida y a las otras personas en solamente dos categorías: experiencias buenas o malas y personas buenas o malas. La implicación para alguien como la señora Costa Rica es que “los que piensan igual a mí son todos buenos” y “los que no piensan igual a mi son todos malos”. Por un lado, los que se consideran buenos producen solo buenas acciones y jamás se equivocan porque son de los míos; mientras que por otro lado, “los malos sólo malas acciones producen” y “jamás podrán hacer nada bueno porque no son de los míos”. Esta manera simplista y bastante infantil de ver a las personas y de medir las circunstancias nos incapacita a ser observadores más objetivos de la realidad. Se dice que la realidad es nuestra mejor amiga hasta que nos pega en la cara. Las personas buenas también se equivocan. Todos los seres humanos se equivocan. ¿Y los malos? Bueno, los malos también saben cómo darle cosas buenas a sus hijos (La Biblia). La realidad blanco y negro en la que vive la señora Costa Rica ha obligado a sus hijos a tener que tomar partido y a separarse en dos bandos. El resultado catastrófico de esto es un país polarizado y enfrascado en un pensamiento dicotómico donde el que no se considera que calce en ninguno de las dos únicas opciones esperables es desechado o bien etiquetado con las palabras “diluido” o “tibio”.
Esto nos lleva a la segunda manifestación de la depresión de esta señora. La mentalidad de víctima. Esta mentalidad del “pobrecito, salado” no es nueva (Claudet 1992). La señora Costa Rica ha luchado casi desde su primera infancia con esto y sus hijos no han podido escapar a esta herencia. Según Pierre Claudet, el pobrecito tico es víctima de su entorno o un destino habitualmente percibido como adverso. Sociológicamente hablando, la mentalidad de víctima hace que los dos grupos de hijos de doña Costa Rica se consideren tan diferentes los unos de los otros que se tienden a aislar en sus burbujas protectoras para refugiarse de los ataques de “sus malvados” hermanos. Los sentimientos de desventaja y desamparo vienen y van. Muchos de ellos sienten, con mucha o poca razón, que los demás los ven por encima del hombro y que seguramente “los odian”.
El aislamiento es el tercer indicio. Los ticos, en sus zonas de seguridad, se encuentran a otros que sí son “buenos” como ellos y se alejan de sus presuntos victimarios, “los malos”. Sólo se conocen entre ellos ya que consideran que sólo con el clan se puede dialogar civilizadamente. Estos dos grupos adquieren nombres bajo los cuales los demás se deben alinear. Los hijos de doña Costa Rica ahora parecen que están obligados a escoger pertenecer a una de las dos únicas opciones, a “los progresistas” o a “los conservadores”. La familia que había convivido en relativa paz y respeto a pesar de haber tenido distintas posturas en lo político, lo religioso y otros asuntos finalmente se partió en dos, entre “los del no” y “los del sí” o “los del sí” y “los del no” dependiendo de la situación y del tema. Parece que el camino para doña Costa Rica y sus hijos se vuelve una jornada cuesta arriba donde solamente el más fuerte y con más adeptos llegará hasta el final. Por esta razón, ya se han levantado los escudos y solamente les queda alistarse para reaccionar ante el inminente ataque de ¨los otros”. Los niveles de estrés de doña Costa Rica y de sus chiquitos son tan altos que solamente la dejan percibir un ambiente que se le opone siempre, cada día, cada hora, cada segundo, cada instante. Por eso, debe estar siempre en alerta y a la defensiva. ¡Qué cansado! En su vida, ya nada se puede disfrutar. No hay nada que celebrar. En su mente todas sus bendiciones ya han desaparecido; no queda nada bueno porque agradecer. El futuro también es de lo peor.
El cuarto síntoma de la depresión de esta señora es la baja tolerancia a la frustración. Costa Rica y sus hijos tienden a ser más infelices y a estar más descontentos de sus circunstancias. Pequeñas gotas tienden a derramar sus vasos. Doña Costa Rica está agotada emocionalmente. Ya sobrepasó “el burnout”. No da para más. Los berrinches de sus hijos son lo cotidiano. Sus hijos se sacan los trapos sucios hasta por la Internet. Los pleitos entre ellos trascienden su hogar y los postean en las todas las redes sociales. No tienen tiempo para sentarse a comer juntos o tomarse un café, pero si están al tanto de lo que el otro postea o exprese para “alinearlo”. Parece que unos hijos quieren dominar a los otros. Quieren que los demás sigan sus reglas que son mucho mejores y que así serán “todos buenos o civilizados”. Como aquél alumno, al que el maestro había obligado a sentarse a la fuerza, que dijo: “Maestro, usted me obligó a sentarme, pero por dentro sigo de pie”, se sabe que nadie puede obligar al otro a pensar o actuar de cierta manera. La motivación para la actuar de cierta forma tiene que venir de adentro para que sea efectiva y duradera. En fin, las malacrianzas de las crías, ya sea por llamar la atención o porque los otros no se comportan o piensan igual que ellos, la tienen desgastada. Sus reacciones un tanto descontroladas son otro aviso que ya está sobrepasando su límite. Definitivamente, no es un buen momento para que esta señora tome decisiones importantes sobre su futuro. Pero sí, ya llegó la hora para que se cuide a sí misma y para que se enfoque en mejorar su salud de manera integral.
Pero para que Costa Rica comience su proceso de recuperación, debe empezar primero no sólo con un entrenamiento de cómo pensar de manera más realista y crítica, sino que también se requiere que cambie su reactividad en proactividad. Sus hijos deben ayudarla en este esfuerzo dándose cuenta que no es saludable que se sientan forzados a seguir afiliados a ninguno de los dos grupos que han dividido la casa. Cada uno es cada uno y es distinto. Cada persona tiene muchas virtudes y áreas en las cuales seguir creciendo. Deben darse cuenta que existe al menos una tercera opción más sana y que parte fundamental para producir el cambio es dejar su actitud de tenerle miedo a “los otros” o de querer dominarlos.
Cuando Costa Rica aprenda a evaluar su manera de pensar de una manera más realista su estado emocional mejorá también. La señora debe estar atenta de cuando haga sobregeneralizaciones y evitar hacer declaraciones extremas como “ellos siempre” o “ellos nunca”. Es imposible que una persona, grupo o situación permanezca todo el tiempo, cada minuto, cada segundo, cada instante causándole molestias a propósito. La señora y sus hijos deben tener cuidado con el exagerar o magnificar los rasgos negativos de los otros, de las situaciónes o de los acontecimientos que los hacen sentir vulnerados. También es de suma importancia que Costa Rica aprenda a filtrar y a doble chequear la información que le llega a través de los medios de comunicación social antes de creerla. Como dijo Jesús una vez, las personas tienden a ser muy buenas para “colar el mosquito, pero se tragan el camello” (La Biblia). Hasta el momento, los hijos de la patria se inclinan a sentirse “pobrecitos y salados” y han aprendido muy bien a minimizar o a quitarle la importancia a algunos de sus propios comportamientos inadecuados, a sus áreas por mejorar o a las circunstancias que los comprometen a ellos y a sus compañeros de grupo. En cuanto a la manera de pensar de doña Costa Rica, la señora y sus hijos también deberían evitar la enfermiza tendencia de clasificar a las personas, sus experiencias y sus comportamientos en categorías que solo admiten dos posibilidades opuestas “lo bueno y lo malo” o “lo positivo y lo negativo” (Tenorio-Pardo 2015).
Según los expertos que estudian el comportamiento humano, los seres humanos no abrazamos el cambio hasta que el dolor de permanecer igual es más grande que el dolor que trae el cambiar (Robbins 2007). ¡Ojalá que esta señora todavía pueda cambiar antes de experimentar un sufrimiento mayor por amor a ella y a sus hijos! Ella y sus hijos todavía disfrutan del bienestar que resultó de las buenas decisiones que sus antepasados tomaron hace muchas décadas. Costa Rica tiene que volver a ser propositiva y a enfrentar sus desafíos proponiendo soluciones. Cuando los hijos e hijas de la patria se den cuenta de que lo que se necesita es que cada uno aporte y sirva al otro, su convivencia mejorará. La tercera opción que tiene esta patria para darle respuesta a la polarización es el servicio y no el dominio. La propuesta terapéutica es la acción, la activación y no solamente el pegar el grito al cielo. Costa Rica para mejorar su salud debe asumir las riendas de su vida o destino y superar el desamparo aprendido, esa mentalidad de víctima que la incapacita y la estanca. Ya no es suficiente con la actitud de “¡Quéjese aquí!”. Eso podrá traer algún alivio emocional muy pasajero para alguno, pero no resuelve nada de manera permanente. Ya no es suficiente con reclamar, con marchas, huelgas y reclamos para demostrar quién es el más fuerte, para asustar y para obligar al otro a cambiar. Nadie cambia así. Cada uno debe tomar la decisión de aportar y de respetar haciendo su parte aunque el otro no lo haga. No es un asunto de “fifty-fifty”como en un mal matrimonio. Es un asunto del 100%. Es tiempo que los hijos de Costa Rica hagan suyo el conocido pensamiento de “No preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país” (John F. Kennedy). Muchos de los hijos e hijas de doña Costa Rica, ya deben comenzar a ayudar en la casa, incluso a los “hermanillos peleones”, sin esperar que los sirvan o que les den su pedazo del pastel.
Los hijos e hijas de la patria que vayan despertando a un pensamiento más saludable se darán cuenta que ya no es necesario alinearse a ninguno de los dos grupos dominantes. Juntos podrán ser una tercera opción, la opción del servicio y de procurar la paz. Podrían ser una comunidad más proactiva que busca sanar no solo relaciones sino corazones. En una comunidad hay de todo tipo de personas, algunos más golpeados por la vida que otros. En la casa de Costa Rica, cuando reine la nueva actitud de servicio y no de control, ya no tendrán que atacar a nadie ni sentirse más entre la espada y la pared viviendo atemorizados del rechazo de los demás porque se ganaran poco a poco su respeto con amor. Nadie se sentirá más obligado a tener que calzar. De todas maneras, cada uno de ellos es muy distinto al otro. ¡Y eso está bien! La verdad es que cada persona es distinta, con virtudes y áreas de crecimiento. Será un alivio porque ya no tendrán que meterse “en peleas o discusiones que no llevan a nada” o que solo llevan a más polarización y división (LA BIBLIA). Esa tercera opción, para los hijos de Costa Rica es el servicio y el amar a todos los otros hijos que tal vez todavía siguen divididos y peleando por dominarse. Esto no es nada nuevo. Jesús mismo fue el máximo ejemplo de amor y servicio para los que intentamos seguir sus pasos (me incluyo en este proceso). Puede ser que a estos que se busque servir y amar todavía no estén de acuerdo con uno en un 100%, en un 50%, en un 25% o en nada, pero aún así se tendrá la libertad de tomar la decisión de amar o de servirle a esa persona con respeto. Al fin y al cabo, “¿Dónde está el mérito de amar solo al que lo ama y piensa igual que uno (La Biblia)?”
Parte de la proactividad y del amar está en comenzar a respetar al otro. Los hijos de doña Costa Rica pueden acompañarla a salir de su depresión creando un ambiente que favorezca más la salud mental de todos cuando comiencen a respetarse mutuamente. Ese cambio implica el hablar con cortesía, llamarse por su nombre, a decir buenos días, gracias, con permiso y a expresar y a escuchar las opiniones de los demás con respeto aunque no se esté de acuerdo. No se puede esperar que lo respeten para respetar. Tomar la iniciativa implica hacer con los demás como te gustaría que hicieran contigo (LA BIBLIA). En una democracia y estado de derecho reconocer que tu libertad termina donde comienza la de los demás es fundamental (Sartre). Si no existen límites claros, estaremos tratando de controlar, manipular o dominar al otro. Ninguna de estas tres acciones produce una verdadera y duradera transformación social. Una persona cambia actitudes y comportamientos cuando se experimenta el amor sincero. Los niños son un buen ejemplo de esto. El vivir asustados, descontrolados y a la defensiva no le ha traído nada bueno a los hijos de Costa Rica. La patria y sus chiquitos deben darse cuenta que no todo ha escapado su control. Todavía se puede elegir amar en vez de odiar. Los hijos de esta señora todavía se pueden amar los unos a los otros aunque tengan diferentes valores, creencias que los lleven a pensar o a actuar diferente.
Doña Costa Rica y sus hijos deben asumir la responsabilidad de su vida y de su destino. Obviamente, la depresión de esta señora no es el único reto que enfrenta. De hecho tiene muchísimas dificultades más y situaciones por resolver. Pero, para poder tomar buenas decisiones que son claves para conseguir un futuro mejor debe comenzar por evaluar, desafiar y cambiar los pensamientos incapacitantes y poco funcionales que parecen tenerla estancada en una gran depresión que afecta a cada uno de los miembros de su hogar. Cada uno de sus hijos e hijas deben involucrarse en ese proceso para facilitar su sanidad. Cuando ya Costa Rica se encuentre más equilibrada mentalmente, será más fácil que escoja un camino de paz que beneficie a todos sus habitantes de manera civilizada. Antes que ese cambio de mentalidad se dé, sus hijos estarán haciéndose cada vez más daño, maltratándose los unos a los otros y siendo instrumentos de conflicto y no de paz (San Francisco de Asís).
Por todo lo anterior, propongo una tregua o un paro activo para los hijos de la patria. Descansemos ya de pelear, de etiquetarnos con sobrenombres o de ignorarnos los unos a los otros, pero comencemos a servirnos y amarnos. Sentémonos a hablar otra vez con respeto; pongámonos al día con nuestras experiencias de vida; conozcámonos mejor y démonos cuenta que cada uno de nosotros es único e irrepetible y que por lo tanto ni pensamos ni vivimos igual.
Notas al pie de página
1 Hablo de una señora porque el nombre de Costa Rica es femenino. Pero igual podría hablarse de la depresión del señor Costa Rica.
Obras citadas
CATREC, http://www.catrec.org/conceptos_ellis2013.html.
“‘Hazme Instrumento De Tu Paz.’” ACI Prensa, http://www.aciprensa.com/Oracion/asis2.htm.
“BibleGateway.” Mateo 7:11 – Bible Gateway, http://www.biblegateway.com/verse/es/Mateo 7:11.
“BibleGateway.” Romanos 12:2 RVR1960 – – Bible Gateway, http://www.biblegateway.com/passage/?search=Romanos+12:2&version=RVR1960.
“BibleGateway.” Tito 3:9 TLA – – Bible Gateway, http://www.biblegateway.com/passage/?search=Tito+3:9&version=TLA.
“BibleGateway.” Mateo 23:24 RVR1960 – – Bible Gateway, http://www.biblegateway.com/passage/?search=Mateo+23:24&version=RVR1960.
“BibleGateway.” 1 Juan 4:18-19 TLA – – Bible Gateway, http://www.biblegateway.com/passage/?search=1+Juan+4:18-19&version=TLA.
“BibleGateway.” Mateo 5:46 NTV – – Bible Gateway, http://www.biblegateway.com/passage/?search=Mateo+5:46&version=NTV.
“BibleGateway.” Mateo 7:12 – Bible Gateway, http://www.biblegateway.com/verse/es/Mateo 7:12.
Claudet, Pierre Thomas. La Cultura Del Pobrecitico. Universidad De Costa Rica, 2000.
Johnson, Ava. “𝑻𝒐𝒏𝒚 𝑹𝒐𝒃𝒃𝒊𝒏𝒔: 𝑻𝒉𝒆 𝑷𝒂𝒊𝒏 𝒐𝒇 𝑪𝒉𝒂𝒏𝒈𝒊𝒏𝒈 𝒀𝒐𝒖𝒓𝒔𝒆𝒍𝒇 (𝑴𝒐𝒕𝒊𝒗𝒂𝒕𝒊𝒐𝒏𝒂𝒍 𝑽𝒊𝒅𝒆𝒐).” YouTube, YouTube, 9 Nov. 2017, http://www.youtube.com/watch?v=VGgBr2z-JeA.

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